martes, 23 de junio de 2015

UN CORAZÓN MILITAR




Un hombre muy adinerado estaba en la edad de 70 años, recordaba con gran entusiasmo cuando en su juventud había trabajado mucho por su familia, al servicio de  su patria y por el mismo. Se describía como un hombre bastante fuerte, bondadoso y leal.  Todo este cuadro de virtudes le llevó en sus mejores años a seguir la vida militar, lo que ahora representaban  sus más grandes y valiosos recuerdos, disfrutó al máximo estar en el ejército, ya que tenía vocación por servir y proteger, le gustaba estar siempre activo y fortalecer cada vez más su carácter y su cuerpo.  Siempre se dedicó a su profesión muy correctamente, fue un militar como pocos, disciplinado, honesto, capaz; le gustaba respetar a las personas y de la misma manera le agradaba ser respetado.

Cuando obtuvo el grado de General del ejército, tomo la decisión más dura de su carrera, el optar por el retiro o jubilación, habiendo dejado todo de sí en tan noble institución, a la cual le había otorgado su juventud, su valentía y fuerza.  Después de haber explotado su máximo potencial, se sentía realizado, orgulloso y con la satisfacción de haber cumplido a cabalidad con su labor.

Ahora tenía otra labor no menos importante que la que ejercía en la vida militar, cuidar de su familia.  Decidió ir a vivir a una casa de campo que poseía con grandes hectáreas de terreno, con ganadería y caballería.  En especial disfrutaba cuidar de su caballo preferido y sentarse junto a su también envejecida esposa en el hermoso jardín que poseía la casa,  para admirar el horizonte que se formaba en el paisaje que los rodeaba.

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